Estás en: Bienvenida [0] >> S. Prader-Willi >> Investigación >> CoQ10 en niños con SPW

El empleo de CoQ10 en niños con síndrome de Prader-Willi

SIBR INC. (SIBR, Sociedad anónima): Respuestas escondidas, reveladas por la investigación

Coenzima Q10 (CoQ10)

El coenzima Q10 es un coenzima que se produce en el cuerpo humano y que se halla en el motor de todas las células (la mitocondria) y también en todos los otros orgánulos celulares. Es responsable del 95% de la energía que se produce en el cuerpo necesaria para que funcionen todos los sistemas corporales: el sistema cardiovascular, el sistema nervioso central, el sistema muscular esquelético, el sistema gastro-intestinal, el sistema genito-urinario, el sistema endocrino, el sistema inmunitario, el sistema respiratorio, el sistema termo-regulador, los sistemas del habla y de la audición y de todos los sentidos, la integridad de la piel. En otras palabras, todo lo que el cuerpo hace requiere energía.

El coenzima Q10 es una molécula relativamente nueva en la ciencia. Aunque está presente desde el origen, fue descubierta en 1957 en el Centro de Investigación de Enzimas de la Universidad de Wisconsin. Fredick Crane lo aisló en la mitocondria de células del corazón de buey. Pronto se descubrió que diferentes formas de CoQ-CoQ6 hasta CoQ12 estaban en todas las membranas celulares y en todas las membranas de orgánulos celulares de todas las especies, tanto del reino animal como del vegetal. En el hombre hay CoQ10. En el cuerpo humano, su producción es máxima en las dos primeras décadas de vida y después va decreciendo gradualmente. La mayoría de las cosas que comemos contiene CoQ10 , sobre todo las proteínas de la carne y las verduras de hojas de color verde oscuro. Se encuentra en alubias, habas, judías, guisantes y en los frutos secos grandes, pero no en los granos pequeños. Los biberones preparados y la leche no tienen CoQ10 , pero sí tienen los sustratos requeridos para la síntesis de CoQ10. Tratar y cocinar alimentos reduce el contenido de CoQ10.

El CoQ10 desempeña en el cuerpo cinco funciones conocidas:

La función del CoQ10 en la síntesis de energía fue uno de los motivos por los que concedieron en 1978
el premio Nobel a Sir Peter Mitchell.

Mitocondrias: orgánulos productores de energía ("motores") de todas las células vivas.

La producción de energía es una función estrictamente mitocondrial. En todas las células vivas hay mitocondrias. Son estructuras parecidas a habichuelas pequeñas con membranas exteriores e interiores. El cinco por ciento de la energía corporal total se produce en la descomposición de los alimentos en NADH [nicotinamida adenín dinucleótido reducida], que tiene lugar en la membrana exterior de la mitocondria. En la membrana interior están las proteínas (complejos I, II, III y IV) de la síntesis de energía. El noventa y cinco por ciento restante de energía se produce aquí, en presencia de oxígeno. Esto sucede cuando el NADH (de la membrana exterior) se transforma en energía (ATP, [adenosín trifosfato]) por transferencia de electrones. El CoQ10 y el citocromo C son los mediadores de la transferencia de electrones a través de los complejos II y III. De estos tres intermediarios (NADH, CoQ10 y citocromo C), el CoQ10 es el único que es deficiente en pacientes con síndromes de baja energía, entre los que se encuentra el síndrome Prader-Willi. Los pacientes con síndromes de baja energía no muestran una deficiencia de NADH ni de citocromo C.

Se han descrito muchos trastornos mitocondriales, tanto genéticos como no-genéticos. En muchas de estas afecciones clínicas, se han encontrado bajos contenidos de CoQ10 en el cuerpo. Dado que la producción de energía necesita CoQ10, su déficit produce una síntesis reducida de energía. En condiciones de CoQ10 bajo, las mitocondrias muestran cambios morfológicos en tamaño, forma y ubicación. Se convierten en orgánulos secos como pasas y se amontonan, en lugar de distribuirse regularmente por la célula. Esto lleva a enfermedades clínicas que afectan a infantes, niños y adultos. Entre éstas se cuentan: el síndrome Prader-Willi, las distrofias musculares, la esclerosis múltiple, la corea de Huntington, el Parkinson, el hipotiroidismo, el paro cardíaco, algunas variedades de cáncer y las consecuencias de una terapia farmacológica excesiva con determinados fármacos.

En todas las mitocondrias hay DNA [ácido desoxirribonucleico]. Es responsable de la reproducción de mitocondrias, lo cual ocurre en condiciones de actividad celular alta, como entrenamientos y ejercicios. Las personas entrenadas y que hacen ejercicio tienen una distribución más abundante de mitocondrias en los músculos esqueléticos en comparación con quienes no hacen ejercicio. En condiciones de una disfunción muscular en los adultos (tales como hipotonía y atrofia), se ha visto que las mitocondrias son anormales y no-funcionales. En el caso de deficiencias de CoQ10, se sabe que sucede en los adultos cuando los niveles sanguíneos bajan a 0,55 ug/ml o menos. La reposición de CoQ10 en individuos con claras deficiencias aumenta significativamente la síntesis de energía mitocondrial y tiene como resultado un estado clínico mejorado y una mejor calidad de vida. En los adultos y en los mayores esta respuesta es lenta, comparada con la respuesta que se ve en infantes y jóvenes con síndrome Prader-Willi.

Síndrome de baja energía

Los síndromes de baja energía se han relacionado con una nutrición pobre, indisposiciones digestivas, alteraciones endocrinas, déficit de vitamina B, disfunciones mitocondriales, con la edad y con déficit de CoQ10. En la mayoría de las personas, el déficit de CoQ10 tiene lugar en edad avanzada. Probablemente se debe a dos cosas: o bien a un déficit dietético en los sustratos requeridos para producir CoQ10, o bien a una disfunción general de los mecanismos bioquímicos responsables de la síntesis de CoQ10. El déficit de CoQ10 es insólito en niños y adultos jóvenes. En infantes con síndrome Prader-Willi parece que se da una incapacidad del cuerpo para producir y/o utilizar suficientemente el CoQ10. Sin suficiente CoQ10, está limitada la síntesis de energía en la membrana interior de la mitocondria. Por consiguiente, en niños con síndrome de Prader-Willi que tienen un déficit de CoQ10 y unas mitocondrias normales, reponer el CoQ10 mejoraría la síntesis de energía y, por tanto, la actividad metabólica en todos los sistemas del cuerpo. Si el mecanismo mitocondrial está infradesarrollado o no funciona, entonces el suministro de CoQ10 puede que tenga efectos restringidos a no ser que se pueda reactivar la función mitocondrial.

La historia del CoQ10 mitocondrial de baja energía.

Se requiere energía para que funcionen todos los sistemas corporales, incluyendo la síntesis de esteroides, hormonas, enzimas y coenzimas necesarios para la energética muscular, el crecimiento físico y mental, y el desarrollo de las características sexuales. Sin energía, el contenido calórico de los alimentos no se puede convertir en energía útil y, por eso, se almacena como grasa, pero l sensación de hambre persiste. Por tanto, puede ser posible que múltiples síntomas del síndrome Prader-Willi se relacionen con una deficiencia endógena de CoQ10 o con complejos mitocondriales anormales en el mecanismo de síntesis de energía. Algunos de los síntomas incluyen: hipotonía muscular, dificultades en chupar y tragar, un índice metabólico bajo, hipotermia, pautas de crecimiento escasas, retraso mental y un desarrollo lingüístico retrasado, hipogonadismo, hipopigmentación, osteoporosis, hiperfagia, obesidad y diabetes (tipo II).

Sabemos mucho más sobre el síndrome Prader-Willi hoy que hace tres décadas. En gran parte los avances se sitúan en el campo de la genética. Hasta ahora no se han hallado marcadores (hormonas o enzimas) biomédicos específicos. No se han propuesto tratamientos ampliamente aceptados para esta enfermedad, si exceptuamos el empleo de la hormona del crecimiento para estimular el crecimiento y la reducción de calorías con el fin de evitar la obesidad. Hemos hallado niveles de CoQ10 por debajo de lo normal en la mayoría (80%) de niños con síndrome Prader-Willi analizados (de entre pocos días a dieciocho años). No se sabe si es un resultado de la anormalidad genética o es una entidad diferente causante de las características de baja energía en estos niños. Los síntomas del síndrome Prader-Willi apuntan ciertamente a un déficit de CoQ10 y, con ello, a un mecanismo anormal de síntesis energética mitocondrial.

Úselo o piérdalo

Cuando las mitocondrias no están estimuladas por una cantidad suficiente de CoQ10, se marchitan, migran y se amontonan en una zona de la célula; lo que convierte a las mitocondrias en prácticamente inútiles. Esto puede suceder aunque haya cantidades suficientes de CoQ10, si no se las utiliza adecuadamente. Se pueden rejuvenecer las mitocondrias con una terapia combinada de ejercicios y con un aumento, por encima de lo normal, de plasma CoQ10. Sin la cantidad normal de mitocondrias en buen funcionamiento o sin CoQ10, la síntesis de energía se reduce considerablemente. Incluso ligeros déficits de plasma CoQ10 pueden producir disfunciones mitocondriales, porque se requieren de seis a ocho veces más moléculas de CoQ10 que del citocromo C y cincuenta veces más que de la NADH deshidrogenasa. Por tanto, un ligero cambio en CoQ10 podría convertir en inactivos pequeños grupos de músculos esqueléticos.

Hasta este último año, sólo teníamos un caso de los beneficios de reponer CoQ10 en una niña con síndrome Prader-Willi que tiene una anormalidad en el cromosoma 15 y una implicación de los complejos II y III, en los que el CoQ10 es un cofactor esencial. Durante los primeros seis meses de su vida, esta niña no lloraba ni se movía y era alimentada por un tubo NG [tubo nasogástrico]. Después de tres días de iniciar el tratamiento con CoQ10 , la niña empezó a mostrar reflejos de succión y fue capaz de "llevarse los dedos del pie a la boca". Con suministros continuados de CoQ10 empezó a gatear, ponerse de pie y andar, entre los ocho y doce meses. Hoy, pasados casi cinco años, sin otra intervención nutricional, hormonal o medicamental que el suministro de CoQ10, esta cría tiene un desarrollo físico y mental normal. Sus modelos lingüísticos, sus capacidades físicas y sus funciones cognitivas están dentro de la gama normal de esa edad.

En esta niña, a la que se le suministró CoQ10 durante un periodo largo, se pueden visualizar respuestas posibles para otros en la historia del CoQ10 de baja energía mitocondrial.

El último año, hemos constatado en nuestra investigación varios casos más de beneficios del CoQ10 en niños con síndrome Prader-Willi. ¿Es, pues, el CoQ10 una de las llaves necesarias para abrir las posibilidades desconocidas de tratar el síndrome Prader-Willi? Hoy tenemos algunas respuestas, pero también se han suscitado más preguntas.

Es lo que sucede con la investigación: con algunas respuestas surgen más preguntas.

SIBR,Inc. está llevando ahora a cabo el primer estudio sobre el déficit y reposición de CoQ10 en el tratamiento del síndrome de Prader-Willi. Padres, médicos, terapeutas y cuidadores han hecho observaciones alentadoras. Estas observaciones nos dan confianza al entrar en este "Milenio de la esperanza".

Rayos de esperanza

Todas estas observaciones justifican que se siga investigando. Hay rayos de luz que arrojan una nueva comprensión del síndrome en sí mismo y de su tratamiento. Estas observaciones suscitan nuevas preguntas y dan vida a nuevas teorías. Por ejemplo, la respuesta inmediata de los recién nacidos sería indicio de que las mitocondrias funcionan. Su rápida respuesta, en contraposición a la respuesta algo más lenta en niños mayores y adultos, puede que indique que cuanto antes se empiece con dosis de CoQ10 mejores resultados obtendremos. Con una intervención temprana, es decir al nacer o inmediatamente después del diagnóstico, podremos evitar que las mitocondrias se "sequen" y requieran, por tanto, más tiempo con dosis más altas de CoQ10 y de ejercicio para revitalizarlas. El hecho que el corazón y otros órganos vitales se desarrollen con normalidad en niños con síndrome Prader-Willi y, por el contrario, se retrase el desarrollo esqueleto-muscular y, por eso, engordan y se demoran las destrezas motoras delicadas, ¿podría indicar que, en presencia de un déficit de CoQ10, puede que haya una derivación hacia los órganos vitales? El hecho de que niños afectados, que tienen niveles "normales" de plasma CoQ10, muestren mejoras en varias áreas, si se les dan dosis altas, ¿podría indicar que hay niveles distintos de "normalidad" o que puede que estos niños tengan un umbral más alto?

Hace ocho meses teníamos muchas preguntas y pocas respuestas acerca de los efectos del CoQ10 en niños con el síndrome de Prader-Willi. Ahora tenemos perspectivas alentadoras. Entre los veinte niños, que participan en nuestro estudio, hemos observado las mejoras más significativas respecto a la gordura, la función esqueleto-muscular y la energética en aquellos niños con una deficiencia mayor de CoQ10 endógeno. En aquellos niños con niveles más normales de CoQ10 endógeno, a los que además se les suministran dosis adicionales, hemos constatado también una energética muscular mejorada con una mejor resistencia física, mejor tono muscular y una función cognitiva y destreza verbal incrementadas. La magnitud del cambio no ha sido el mismo en todos los niños y ninguno de los niños algo mayores ha alcanzado (hasta ahora) un nivel "normal" de la función esqueleto-muscular. Ni tampoco lo esperábamos de ellos en un periodo de tiempo tan breve. Pero un tiempo con refuerzo o suplemento constantes y con actividad creciente puede seguir incrementando la función mitocondrial y empujando más a estos niños hacia la normalidad.

En los últimos meses hemos tenido la oportunidad de seguir la respuesta en los neonatos con síndrome de Prader-Willi. Los hemos seguido a lo largo de los primeros cuatro meses de vida. A estos niños, el suministro de CoQ10 les permitió ir a casa sin el tubo de alimentación. Estos niños, incapaces de moverse o alimentarse la primera semana de vida, desarrollaron destrezas motoras importantes tras apenas tres días de recibir 30 mg/kg de CoQ10 al día. Fueron a casa mamando, meneándose y llorando con fuerza. Padres y médicos no se lo esperaban. A todos los padres, que han luchado con los problemas de alimentarlos y con los tubos NG y de un desarrollo esqueleto muscular bajo, les agradecemos haber compartido sus experiencias y su fantástica intuición sobre este síndrome, todavía poco comprendido.

Una vez más, lo que hemos aprendido en estos ocho meses es muy importante. Las mitocondrias esqueleto-musculares parece que son funcionales en niños con el síndrome Prader-Willi, porque vemos respuestas muy rápidas (cuestión de días) comparadas con las respuestas lentas (de varios meses) de pacientes algo mayores con disfunciones mitocondriales tales como paros cardíacos congestivos, distrofias musculares, síndromes de fatiga crónica, ataxias cerebrales, enfermedades de Parkinson, etc. La rápida respuesta de los infantes sugiere que la hipotonía se debe a una deficiencia de CoQ10 esqueleto-muscular y no a mitocondrias que no funcionan. Por supuesto, el número de mitocondrias en los músculos esqueléticos puede que sea menor en los infantes y niños con Prader-Willi, ya que tienen hipotonía en el útero y al nacer. Un incremento de la función muscular y una demanda oxidativa de energía es el estímulo para la producción de más mitocondrias. Esto ocurriría a medida que aumente la energética muscular y los músculos crezcan y se hagan más fuertes. De ahí los efectos más obvios y rápidos captados en los infantes frente a los de los críos algo mayores. Nuestro estudio ha mostrado con claridad los efectos beneficiosos del suministro o complemento de CoQ10 en todos los niños con síndrome Prader-Willi.

Sin embargo, se ha de saber más respecto a niveles de CoQ10 en tejidos, y de la morfología y bioquímica mitocondrial. Se han de investigar temas como el factor causante de un CoQ10 bajo, detectado en los niños con síndrome Prader-Willi y no detectado en otros niños. ¿Cómo se relacionan los niveles de CoQ10 con las alteraciones genéticas? ¿Tiene el cromosoma 15 una función en la síntesis de CoQ10 y en su uso? ¿Por qué constatamos niveles tan bajos en algunos niños afectados y en otros no? ¿Produce la ausencia de un CoQ10 suficiente la disminución de mitocondrias y/o su disfuncionalidad? ¿Se pueden reavivar aumentando las dosis de CoQ10? ¿Esperaríamos a ver qué les pasa a estos niños o empezaríamos sin más a compensarlos, después del diagnóstico, para evitar una degeneración de las mitocondrias esqueleto-musculares? ¿Es este síndrome genético igual en todos los niños? ¿Hay anormalidades mitocondriales al igual que en genes nucleares? ¿Cuál es la etiología [estudio de las causas] de una síntesis reducida de CoQ10 en algunos niños y no en otros? ¿Cuál es la anatomía de las mitocondrias en el músculo esquelético comparada con el músculo cardíaco o liso? ¿Se puede suministrar CoQ10 a los fetos que, en el tercer trimestre, muestran hipotonía? ¿Podría evitar la hipotonía y la dificultad de succionar y tragar que tienen al nacer? ¿Puede el suministro de CoQ10 incrementar la síntesis de CoQ10 endógeno en niños con síndrome Prader-Willi? Una vez se ha maximizado la mejora, ¿cuál es la dosis de mantenimiento adecuada?

Tenemos algunas respuestas nuevas respecto al empleo de refuerzos de CoQ10 en el tratamiento del síndrome Prader-Willi. Pero hemos de diseñar y mejorar los experimentos que nos permitirán resolver la baja energía, hipotonía, obesidad, apraxia verbal, baja densidad ósea, escoliosis y otras manifestaciones clínicas de éste y quizás otros síndromes parecidos.

Una miríada de preguntas, cuyas respuestas están ocultas, y ha de desvelar la investigación.

SIBR, Inc.

SIBR, Inc. es una organización de investigación bajo contrato creada para desarrollar y realizar pruebas y ensayos clínicos. SIBR se dedica a ofrecer pruebas clínicas de calidad a las empresas nutracéuticas [de nutrational y farmaceutical], farmacéuticas y de instrumentos médicos. SIBR fue fundada en 1995 por el Dr. William V. Judy.

El Dr. Judy recibió su Ph.D. [doctor en filosofía] en fisiología y biofísica por el Centro médico de la Universidad de Virginia del Oeste en 1971. Su formación y trabajo se centraron en los sistemas nerviosos central y periférico y en los mecanismos de control en bioenergética, regulación de la temperatura y la función cardiovascular. Ejerció como científico aeroespacial en la NASA-MSC y dirigió experimentos de regulación térmica y cardiovascular durante el vuelo. Ha sido profesor en la Facultad de medicina IU [Universidad de Indiana]. Ha realizado investigaciones clínicas en el hospital metodista y en el de St. Vincent (Indianapolis) y en el Memorial Hospital de Sarasota (Florida). Es un profesor y autor de renombre mundial.

El Dr. Willis W. Stogsdill se incorporó a SIBR desde sus comienzos en 1995, como director médico. Se doctoró en medicina en la Facultad de la Universidad de Indiana. Fue médico de familia durante 15 años y después se pasó a la anestosiología. Practicó la anesteia cardíaca durante 22 años. Fundó el departamento de terapia respiratoria e investigó el seguimiento cardiovascular no invasivo. Interviene activamente en la política médica y ha prestado servicios como presidente del departamento de anestesia y cuidados intensivos.

La iniciación del Dr. July al CoQ10 tuvo lugar en 1960, cuando se licenciaba. Al principio de los 70 del siglo pasado, el Dr. Karl Folkers (el "padre" del CoQ10 ) le pidió que se dedicara a la investigación del CoQ10 en pacientes con un síndrome de baja energía. Ha publicado muchos trabajos sobre el CoQ10, sobre el infarto congestivo, el síndrome de fatiga crónica y sobre bioenergética. Su implicación en la síntesis energética mitocondrial empezó en 1973.

Actualmente el Dr. Judy y el Dr. Stogdill dirigen una investigación en curso sobre los efectos de una reposición o compensación de CoQ10 en niños con síndrome Prader-Willi. Esta tentativa se vio estimulada por la información y resultados obtenidos por el Dr. Judy, quien suministró CoQ10 durante cinco años a una niña con síndrome Prader-Willi. Este último programa es el segundo paso en las tentativas de SIBR de investigar la posible conexión entre mitocondrias, baja energía y CoQ10.

SIBR agradece muy profundamente a todos los niños, padres y familiares, médicos, enfermeras, terapeutas, cuidadores y demás personas que han participado en este estudio.

Nota: nuestra única experiencia ha utilizado la forma CoQSol Cyto-Med de CoQ10
en el tratamiento del síndrome Prader-Willi. No tenemos experiencia con otras formas de CoQ10.

SIBR, Inc
4112 20th. Street West
Bradenton, Florida 34205 USA
E-mail: sibrinc@cs.com

Traducido por: Jon K. Akordag


SUBIRSUBIR [1]